El miedo a ir al médico o iatrofobia es mucho más que la consecuencia de una mala gestión de las propias emociones. Es, además, un fenómeno psicológico que puede conllevar problemas de salud, y que, si es lo suficientemente intenso, puede llegar a ser una fobia que requiere de psicoterapia.
Es claramente una ansiedad anticipatoria, un tipo de ansiedad y de estrés que se desencadena antes de que se produzca el estímulo que nos atemoriza. Esta ansiedad previa puede resultar problemática, puesto que muchas personas que sufren iatrofobia pueden llegar a negarse a acudir a un especialista en situaciones en que realmente lo necesitan.
Es el miedo ante la falta de control de una situación que nos abruma. Este miedo es natural y perfectamente funcional cuando nos prepara para afrontar situaciones difíciles, pero se vuelve disfuncional y crónico cuando afecta a nuestra vida significativamente y nos bloquea a la hora de tomar decisiones. En estos casos, sobreviene lo que se conoce como fobia.
El origen de la iatrofobia es confuso. Puede deberse a alguna experiencia de la infancia o de la primera adolescencia, y, en algunos casos, también en la edad adulta. Este tipo de miedo va muy relacionado con la autoexigencia elevada que asume a estas personas en un estado de alerta permanente.
Las estadísticas muestran que la iatrofobia afecta más a hombres que a mujeres. Esto es debido probablemente a un tema cultural, pues en nuestra sociedad son las mujeres las que tienden a tomar el rol de cuidadoras y las que se hacen cargo de la salud de la familia (llevar a los niños al médico, programar las visitas, controlar las vacunas, etc.). Como suele ser habitual, los miedos se desarrollan principalmente hacia las cosas que no se conocen.
Síntomas de la fobia o miedo a ir al médico
Para ser diagnosticada correctamente, la iatrofobia o el miedo irracional a acudir al médico debe seguir unas características concretas, entras las que se encuentran las siguientes:
- Ansiedad y/o miedo ante la obligación de tener que acudir al médico
- Si estás en la presencia de un profesional de la salud sientes ansiedad y/o miedo
- Evitas acudir al médico, incluso cuando va más allá de un chequeo rutinario.
- Tu miedo y tu ansiedad son desproporcionados respecto al “peligro” que supone la sesión.
- La ansiedad se alarga mucho en el tiempo; seis meses o más.
- Deteriora considerablemente tu salud y, además, afecta tus relaciones con personas que se dedican a la sanidad.
- Los síntomas experimentados no pueden achacarse a otro trastorno.
Causas del miedo a ir al médico
Hay que tener en cuenta que el miedo a ir al médico es tan solo uno de varios motivos por los que las personas se niegan a hacer una visita al doctor en situaciones en las que objetivamente lo necesitan. Por ejemplo, también juegan un papel las limitaciones económicas, la limitación de horarios, la información negativa que han recibido sobre un médico o clínica en concreto (sobre todo si en el municipio de residencia no hay una gran oferta de servicios de salud), o la creencia errónea de que el problema de salud se resolverá por sí solo.
1- Ansiedad por malas noticias
La ansiedad anticipatoria es un fenómeno emocional que está más o menos presente en prácticamente todas las causas por las que surge el miedo a ir al médico; consiste en el temor a que se dé una situación que tememos, antes incluso de tener motivos objetivos para asumir que ocurrirá del modo en el que nos lo tememos.
En este caso, la persona evita ir al médico para no confirmar sus miedos de que tiene una enfermedad significativamente severa o que le supondrá grandes molestias. La intención es pensar lo menos posible en esa idea perturbadora, lo cual pasa por no acudir al doctor, porque esa tarea sería una especie de recordatorio constante de que se “tiene” esa enfermedad.
2- Miedo a ser juzgado
Esto ocurre sobre todo en el caso de quienes notan que deberían haber acudido al médico hace tiempo. La idea de verse juzgadas por los profesionales de la salud al ver cómo han descuidado su cuerpo hace que estas personas prefieran no ir a la clínica, lo cual agrava el problema, llegando a convertirse en un círculo vicioso.
3- Temor al entorno médico
Finalmente, hay quienes simplemente tratan de evitar una experiencia que ven como aterradora, que consiste en el simple hecho de estar en la consulta del médico. Es decir, que estas personas le tienen miedo al miedo en sí mismo, al haber aprendido a temer el lugar en el que los profesionales de la salud pasan consulta. Este temor puede tener fuentes más o menos definidas y exageradas (por ejemplo, la evitación de los gérmenes que hay en un hospital). O no tenerlas (por ejemplo, si lo que produce el miedo es el conjunto de estímulos que asociamos a un hospital o una clínica: las batas, las salas de espera, las paredes verdes, etc.).
Cómo identificar la fobia a ir al médico
El diagnóstico debe hacerlo un profesional. Sin embargo, existen claros indicios que pueden orientarte para saber si padeces iatrofobia:
- Cancelas citas: No hablamos de cancelar una cita porque te ha surgido un imprevisto, sino de cancelarlas constantemente sin ninguna razón aparente o de peso.
- Evitas los cuidados mínimos: Si evitas los mínimos cuidados, como los chequeos rutinarios o las vacunas de rigor, puede que estés ante síntomas de iatrofobia.
- Automedicación: Este es un síntoma bastante claro. Si en lugar de acudir al médico cuando estás enfermo te automedicas. Además, ten presente que esto supone un riesgo para tu salud.
- Ansiedad anticipatoria: Si antes de la cita con el médico (incluso días o semanas antes) te sientes nervioso y con una actitud extraña o alterada.
Consejos
1- Divide la tarea en pasos pequeños
2- Desglosa el proceso de acudir al médico en pequeñas metas alcanzables:
Paso 1:Investiga y elige un médico.
Paso 2:Agenda la cita.
Paso 3:Prepara preguntas o puntos clave para la consulta.
Paso 4:Asiste a la cita con calma.