El sangrado de implantación consiste en un ligero sangrado vaginal que tiene lugar unos pocos días después de la implantación. A veces, es tan escaso que se llama manchado de implantación.
La duración del sangrado de implantación depende de cada mujer. Generalmente, el sangrado de implantación es algo puntual, aunque puede llegar a durar varios días o una semana con pequeños manchados intermitentes. Cabe destacar que el sangrado de implantación no siempre ocurre en todos los embarazos. Lo más habitual es que la mujer no tenga ningún tipo de sangrado al quedarse embarazada.
La implantación del embrión es el proceso por el cual el óvulo fecundado se adhiere al endometrio para continuar con su desarrollo y dar lugar a un embarazo evolutivo. Gracias a la implantación, este embrión podrá recibir oxígeno y nutrientes de la madre por vía sanguínea durante los próximos meses de gestación.

La implantación embrionaria comienza el séptimo u octavo día de desarrollo embrionario, es decir, después de la fecundación del óvulo por el espermatozoide, y puede durar varios días.
Para que pueda producirse esta implantación , es necesario que el endometrio de la madre sea receptivo. Durante el proceso de implantación, el blastocisto invade el endometrio y rompe sus vasos sanguíneos para formar unos nuevos que le permitan el intercambio con la sangre materna a través de la placenta y el cordón umbilical. La rotura de estos pequeños vasos del endometrio hace que se produzca el sangrado de implantación.
A partir de este momento, hay un aumento de las hormonas relacionadas con la gestación (beta-hCG y progesterona), que son las responsables de los típicos síntomas de embarazo. Estos síntomas no suelen notarse hasta más adelante, alrededor de la quinta o sexta semana de gestación, aunque hay mujeres que pueden empezar a sufrirlos antes.

¿Cuándo aparece el sangrado de implantación?
Si tenemos en cuenta un ciclo menstrual de 28 días, donde la ovulación se produce a mitad del ciclo, es frecuente que el sangrado de implantación tenga lugar unos 7 o 10 días después de la ovulación.
Dicho de otra manera, el sangrado de implantación suele aparecer sobre los días 21-24 del ciclo menstrual, justo antes de que venga la regla. Por tanto, es fácil confundirlo con un adelanto de la propia menstruación, sobre todo en aquellas personas de ciclos irregulares.

Solamente aquellas mujeres que se encuentran en búsqueda del embarazo y que llevan un estricto control de su ciclo menstrual son capaces de identificar este sangrado de implantación como un signo del embarazo.
¿Menstruación o sangrado por implantación?
Puesto que el sangrado de implantación es una hemorragia vaginal que se produce al final del ciclo menstrual, resulta fácil de confundir con la menstruación tal y como hemos explicado.
Sin embargo, el sangrado de implantación tiene algunas características que nos permiten reconocerlo:
- Es un manchado puede ser algo más ligero que la regla y de textura más fina.
- Su color puede ser rosado, marrón o tirando a rojo, aunque no suele ser un color tan intenso como la sangre de la menstruación.
- Su duración puede ser de unas pocas horas o, por otra parte, prolongarse durante varios días como un manchado leve e intermitente.
A tener en cuenta
Además del sangrado de implantación que hemos comentado, existen otros síntomas de embarazo que pueden aparecer junto a este manchado. Estos síntomas también ayudan a determinar si realmente se trata de la implantación embrionaria o de la menstruación.
No obstante, es importante tener en cuenta que algunos síntomas de embarazo son similares a los síntomas premenstruales y, por tanto, pueden causar más dudas y confusión:
- Retraso menstrual.
- Cólicos, de uno o dos días de duración, similares al dolor que se siente durante la menstruación.
- Ligero hinchazón de los senos, sobre todo de la aureola y el pezón.
- Molestias por diarrea o estreñimiento, así como acidez de estómago.
- Frecuentes ganas de orinar.
- Somnolencia y cansancio.
- Náuseas e incluso vómitos, especialmente al despertarse.
- Aborrecimiento de la comida, tabaco y ciertos olores.
- Primeros antojos, mayor número de comidas con menor cantidad de alimentos.
También es posible que la mujer tenga estos síntomas de implantación sin el sangrado característico que hemos comentado. Cada mujer es diferente y existe una gran variabilidad en cuanto a los síntomas que se notan a lo largo de una gestación.
Ante cualquier duda o sospecha, consultar con su ginecólogo de confianza.