¿Qué causa la infección de orina o cistitis?

La cistitis se origina por la entrada de bacterias en la vejiga, que aumentan en la orina.

Además de las relaciones sexuales, existen otros hábitos que están relacionados con el desarrollo de esta infección urinaria. Por ejemplo, beber poca agua y orinar pocas veces durante el día, es decir, tener las micciones de manera muy distanciada entre una y otra vez, son hábitos que se suelen asociar con la probabilidad de tener cistitis.

Otros factores que pueden propiciar el acceso de bacterias a la vejiga son:

  • Problemas en el tránsito intestinal, como estreñimiento, crisis diarreicas…
  • Cambios en las hormonas, que pueden ocurrir en la menstruación, la gestación, el parto, el puerperio o la menopausia.
  • Frío y humedad. Es habitual que las mujeres afectadas asocien la afección con llevar el bañador húmedo durante largo rato, practicar submarinismo o trabajar en cámaras frigoríficas u otros ambientes con baja temperatura.
  • Ropa íntima o pantalones demasiado ajustados o pegados.
  • Situaciones de estrés emocional y agobio, como aprobar una oposición o superar un fallecimiento.
  • Enfermedades graves, como la esclerosis múltiple o la diabetes.
  • Procesos de oncología o tratamientos intensos, entre ellos, quimioterapia y radioterapia.
  • Catarros o gripes. La cistitis puede aparecer al mismo tiempo que estas enfermedades.

Cistitis de repetición o recurrentes

Cuando la infección de orina se mantiene o se repite, es necesario seguir terapias específicas a través de antibióticos, vacunas y terapias intravesicales con sustancias capaces de regenerar la capa protectora de la vejiga. Pero ¿por qué se repite esta enfermedad urinaria?

Entre los factores que favorecen la repetición de la cistitis se encuentran la congestión pélvica originada por el estilo de vida sedentario, la concentración de orina a causa de beber pocos líquidos y los cambios vasculares asociados a la exposición al frío.

Pielonefritis, otra infección relacionada con las relaciones sexuales

Se trata de una infección de orina que afecta a las mujeres cuando empiezan su vida sexual. La inflamación mantenida de la vejiga favorece que las bacterias suban por el uréter y alcancen el riñón.

Hay que tener en cuenta que la pielonefritis provoca síntomas más graves que la cistitis, como fiebre, postración general, molestia o dolor en el riñón, y alteración en analíticas.