La cistitis no complicada es la inflamación aguda de la vejiga y de la uretra. Generalmente la cistitis es producida por la entrada de gérmenes en la vejiga desde el exterior. hacen por vía ascendente a través de la uretra. Puede afectar a ambos sexos, aunque es muy frecuente en las mujeres. Se calcula que el 30% de las mujeres entre 20 y 40 años ha presentado cistitis en alguna ocasión.
Los gérmenes que con más frecuencia producen cistitis en la mujer son:
La E. Coli (80%) y el S. saprophytus (10%). Aunque también la Klebsiella, el Proteus mirabilis o enterococos son habituales.
Por qué se producen las cistitis
La mayoría de las bacterias llegan en la vejiga por vía ascendente a través de la uretra y una vez de dentro comienza a multiplicarse, provocando la infección.
En la mujer esta situación se produce debido a que la uretra en muy corta (3 cms). El tercio distal de la misma, se encuentra colonizado por gérmenes provenientes de la zona anal.
Durante la penetración del pene en la vagina, este comprime y exprime la uretra, que se encuentra justo encima. Esto hace que los gérmenes se deslicen dentro de la vejiga. El que produzcan o no infección una vez que están en la vejiga depende de muchos factores. Entre ellos, están las hormonas que juegan un papel muy importante en la capacidad de los gérmenes de adherirse a la pared de la vejiga. Los picos máximos de infección urinaria en la mujer son en la menopausia y en la adolescencia.
En el hombre las infecciones urinarias son más frecuentes a partir de los 50 años. La hiperplasia benigna de próstata es la primera causa. Esto se debe a que el chorro de la orina ha perdido fuerza. La uretra es comprimida por la próstata que se encuentra aumentada de tamaño . Esto permite a las bacterias llegar con más facilidad hasta la vejiga.
¿Cómo identificar la cistitis?
Estas son las señales más habituales de una infección de orina o cistitis:
- Sientes molestias en la parte inferior del abdomen.
- Orinas muy a menudo y con urgencia.
- Expulsas pocas gotas de orina.
- Te duele al orinar y sientes ardor o agujas punzantes.
- Aunque orinas, no te alivia.
- Observas que el color de la orina es rosado-rojizo.
- Sientes malestar general, además de escalofríos y cambios en la frecuencia cardiaca o el pulso, que hacen que te encuentres indispuesta, pese a que no presentas fiebre.
Aunque estos síntomas no son graves, sí que son muy molestos. Nuestra uróloga nos asegura que «no es raro que la cistitis nos impida hacer vida normal, que vayamos a trabajar con una sensación de tremenda incomodidad, que impide hacer las tareas habituales».
¿Qué causa la infección de orina o cistitis?
La cistitis se origina por la entrada de bacterias en la vejiga, que aumentan en la orina.
Además de las relaciones sexuales, existen otros hábitos que están relacionados con el desarrollo de esta infección urinaria. Por ejemplo, beber poca agua y orinar pocas veces durante el día, es decir, tener las micciones de manera muy distanciada entre una y otra vez, son hábitos que se suelen asociar con la probabilidad de tener cistitis.
Otros factores que pueden propiciar el acceso de bacterias a la vejiga son:
- Problemas en el tránsito intestinal, como estreñimiento, crisis diarreicas…
- Cambios en las hormonas, que pueden ocurrir en la menstruación, la gestación, el parto, el puerperio o la menopausia.
- Frío y humedad. Es habitual que las mujeres afectadas asocien la afección con llevar el bañador húmedo durante largo rato, practicar submarinismo o trabajar en cámaras frigoríficas u otros ambientes con baja temperatura.
- Ropa íntima o pantalones demasiado ajustados o pegados.
- Situaciones de estrés emocional y agobio, como aprobar una oposición o superar un fallecimiento.
- Enfermedades graves, como la esclerosis múltiple o la diabetes.
- Procesos de oncología o tratamientos intensos, entre ellos, quimioterapia y radioterapia.
- Catarros o gripes. La cistitis puede aparecer al mismo tiempo que estas enfermedades.
Cistitis de repetición o recurrentes
Cuando la infección de orina se mantiene o se repite, es necesario seguir terapias específicas a través de antibióticos, vacunas y terapias intravesicales con sustancias capaces de regenerar la capa protectora de la vejiga. Pero ¿por qué se repite esta enfermedad urinaria?
Entre los factores que favorecen la repetición de la cistitis se encuentran la congestión pélvica originada por el estilo de vida sedentario, la concentración de orina a causa de beber pocos líquidos y los cambios vasculares asociados a la exposición al frío.
Pielonefritis, otra infección relacionada con las relaciones sexuales
Se trata de una infección de orina que afecta a las mujeres cuando empiezan su vida sexual. La inflamación mantenida de la vejiga favorece que las bacterias suban por el uréter y alcancen el riñón.
Hay que tener en cuenta que la pielonefritis provoca síntomas más graves que la cistitis, como fiebre, postración general, molestia o dolor en el riñón, y alteración en analíticas.
Pruebas para el diagnóstico de cistitis
Para establecer un diagnóstico de cistitis se pueden realizar pruebas como:
- Análisis microscópico del sedimento urinario. Tiene que indicar la presencia de bacteriuria (bacterias), piuria (leucocitos), y hematuria (sangre).
- Pruebas de inmersión de tiras en la orina. Sirven para demostrar la presencia de bacterias (nitritos), piuria (estearasa leucocitaria). Son pruebas orientativas, pero menos eficaces que el análisis microscópico.
- Cultivo y antibiograma de orina. Sirve para identificar la bacteria y cuál es el antibiótico más eficaz. En las mujeres, estudios científicos han demostrado, que su uso en todos los casos de infección urinaria antes del tratamiento, aumenta el gasto un 40% y solo disminuye la duración de los síntomas en un 10%. Sin embargo, es indispensable en casos de fallo de tratamiento de más de 7 días, en mujeres mayores de 65 años, en mujeres diabéticas o embarazadas. En los hombres se recomienda el urocultivo en todos los casos antes de iniciar el tratamiento.
- La ecografía. Es indispensable en las infecciones urinarias recurrentes. Ayuda a descartar cálculos tanto renales como vesicales, divertículos vesicales o cantidad de orina residual.
- Urotac: solo en casos de infecciones recurrentes sin causa aparente o con perfil que lo justifique. Es eficaz para descartar patología concomitante.
- Cistoscopia. Solo en casos de infecciones recurrentes. Es un procedimiento que le permite al médico examinar el revestimiento de la vejiga y el tubo que lleva la orina hacia afuera del cuerpo (uretra). Se inserta en la uretra un tubo hueco (cistoscopio) que tiene una lente y se lo desplaza lentamente hacia la vejiga.