La torsión ovárica (también conocida como torsión anexial) es una afección que ocurre cuando uno de los ovarios realiza una rotación alrededor de los ligamentos que lo mantiene en su lugar. Cuando esto sucede, puede restringir los vasos sanguíneos, cortando el flujo sanguíneo del ovario afectado. Sin tratamiento oportuno, podría llevar a una necrosis de los ovarios debido a esta falta de suministro de sangre. Como tal, se considera una emergencia ginecológica. Sin embargo, muchos pacientes que reciben tratamiento temprano pueden evitar la necesidad de extirpación de ovarios. Si se detecta enseguida, se puede solucionar sin ninguna secuela mediante una intervención por laparoscopia, una técnica quirúrgica menos invasiva que la cirugía convencional.
Pacientes que pueden tener mayor riesgo de desarrollar la afección
- Si hay antecedentes de quistes ováricos.
- Está embarazada.
- Han experimentado grandes masas de tejido en el ovario.
- Mujeres postmenopáusicas.
La torsión ovárica puede causar dolor severo y otros síntomas debido a que el ovario no recibe suficiente sangre, entre otros podemos destacar:
– Una masa anexial o pélvica.
– Náusea.
– Dolor pélvico intenso.
– Vómitos.
– Fiebre.
– Sangrado anormal.
Hay que prestarle mucha atención ya que los síntomas son similares a los de los cálculos renales, la apendicitis, las infecciones del tracto urinario, la gastroenteritis y otras afecciones.
Es fundamental buscar atención médica si una persona muestra alguno de los síntomas.
Pruebas que se deben hacer
Para hacer el diagnóstico es fundamental realizar una ecografía transvaginal. Si el ovario está retorcido, esta prueba puede mostrar un ovario agrandado o una masa en el ovario, lo que respalda el diagnóstico de torsión ovárica o anexial. A través de la ecografía Doppler a color se puede visualizar una imagen característica respecto al flujo sanguíneo que llega al ovario, que permite determinar el diagnóstico.
Como ya hemos comentado antes, la cirugía que se aplica para solucionar este problema es la laparoscopia, que consiste en realizar varias incisiones pequeñas en el abdomen para eliminar la torsión. Esta técnica se debe realizar bajo anestesia general y en un hospital. En general, requiere hospitalización de como mínimo una noche. En algunos casos, si el origen es un quiste se puede extirpar sin que ello tenga consecuencias sobre la función ovárica.
Si el ovario en el que se ha producido la torsión no se puede salvar ni restaurar su función, se extirpa tanto este como la trompa. En mujeres que ya no se encuentran en edad fértil, se suelen extirpar de manera sistemática para evitar que se repita en un futuro, ya que este problema puede ser recurrente (si ha ocurrido, aumenta el riesgo de que vuelva a producirse).
Torsión ovárica y fertilidad
Tener un solo ovario por lo general no afecta directamente las posibilidades de concebir. Sin embargo, las causas subyacentes como la endometriosis y los quistes ováricos pueden. Si bien es posible que solo tenga un ovario, un óvulo debe liberarse cada mes. Es importante que la trompa de Falopio esté sana para que un óvulo fertilizado pueda viajar al útero.
¿Puede ocurrir una torsión anexial durante el embarazo?
Sí. La torsión ocurre con mayor frecuencia en el primer trimestre del embarazo, asociada a un cuerpo lúteo aumentado de tamaño.